Feelings

Antes hubieran pasado meses para que otra persona captara mi atención. Ahora ya otra sonrisa me cautiva y me invita a escalar 
hasta la luna. Antes sufría, AHORA NO.


El destino es como un ejército de hormigas laboriosas. Miles de hormiguitas haciendo su parte del trabajo. Uno cree que controla su vida, pero el destino lentamente se va configurando. Una serie de circunstancias, decisiones y casualidades van construyendo el destino. Cabos sueltos, detalles ínfimos, imprevistos. El destino es un gran chef que mezcla los ingredientes preparando el plato que tiene para nosotros. Es una maquinaria precisa y minuciosa que va reuniendo todas las piezas. Dormimos, amamos, trabajamos o cantamos ajenos a los que el destino escribió para nosotros… ¿Quien escribe el destino? ¿Nosotros? ¿Alguien? ¿Un dios? ¿Varios? ¿Nadie? ¿Todo es azaroso? Nos sentimos artífices, alquimistas. Nos creemos dioses poderosos e invencibles, y solo somos marionetas del destino… En el lugar menos pensado, de una manera imposible de imaginar, todo se va armando. Avanzamos inconscientemente mientras la trama se va entrelazando de forma misteriosa, un mecanismo de relojería asido por el destino. Aunque corramos en la dirección contraria no se puede escapar, porque no somos nosotros lo que vamos hacia el destino, sino este el que viene a buscarnos tarde o temprano… 


El destino es como un señor muy viejo y sabio, es un profesional de todas las profesiones. El destino a veces es realista, urde y entrelaza la trama con pericia. Como buen guionista pone personajes en el momento y en el lugar indicado que permite que la acción avance hacia donde él quiere que avance. Así escribe el destino, dando giros a la historia permanentemente. El destino es un gran ingeniero. Hace grandes construcciones, joyas de ingeniería. Con paciencia milenaria construye castillos inmensos. Cuida cada detalle, encaja las piezas con precisión, pero, el destino construye sus castillos con cartas de mesa. Una mala movida, una sola carta que se saque y el castillo colapsa. El destino es estrategia. Mueve las fichas, despliega sus tropas en el campo de batalla y sabe cómo dar su golpe certero… El destino es como un superhéroe con poderes ilimitados, puede todo. Puede con todo. Pero como todo superhéroe tiene una debilidad, y la debilidad del destino, son las acciones humanas. Eso, es lo único que puede cambiarlo como una simple piedrita verde puede debilitar a Superman, lo único que puede cambiar el destino, son las acciones humanas… Las acciones y decisiones acertadas podrán cambiar el destino, o ir finalmente a su encuentro, pero en definitiva, lo que deba ser, será.



Brindo por las mujeres que derrochan simpatía, brindo por los que vuelven con las luces de otro día, brindo porque recuerdo tu cuerpo, pero olvide tu cara, brindo por lo que tuve porque ya no tengo nada. Brindo por el momento en que tú y yo nos conocimos y por los corazones que se han roto en el camino, brindo por el recuerdo y también por el olvido, brindo porque esta noche un amigo paga el vino. Porque la vida es dura por el fin de la amargura, brindo porque me olvido los motivos porque brindo, brindo por lo que sea que caiga hoy en el vaso, brindo por la victoria, por el empate y por el fracaso. Brindo por seguir queriéndote toda la vida, casi está lleno el vaso con la sangre de otra herida, brindo por la emoción pero también brindo por frialdad, que la salud no falte a toda la humanidad. Desde un rincón del mundo...brindo contigo... 
Caiga quien caiga brindo sobre la luz de una vela, toda la noche brindo y que la mañana venga. No es un momento triste ya que brindo con amigos, brindo por el futuro con la noche de testigo. Si alguna vez no brindo siquiera por tonterías, brindare con silencio por la fortuna perdida, brindar muy en serio por una vez en la vida, brindo hasta la cirrosis por la vacuna del SIDA. Desde un rincón del mundo...brindo contigo.




FELICIDAD, GANAS DE GRITAAAAR !