Odiamos los errores, sí. Pero siempre queremos amar a la persona equivocada. Nunca te arrepientas por aquello que hiciste, sino de aquello que dejaste de hacer por miedo a equivocarte. ¿Sabes por qué digo esto? Porque el peor error que tiene el ser humano es intentar quitar de la cabeza lo que no puede sacar del corazón.
