Cuando sientes que todo está perdido, que ya nada tiene solución; que estás en un laberinto sin salida donde corres con desesperación y solo encuentras piedras u obstáculos en el camino que te hacen tropezar, te hieren (duele) y esas heridas te destrozan, pero con fuerzas miras hacia adelante y ves lo que queda por recorrer y sigues con la esperanza de que todo mejorará. Pero nuevamente encuentras vallas, caes y ya empiezas a sentirte débil, ya los sentimientos que demostraban total esperanza se desvanecen, el camino parece nuevamente nublarse y el sol desaparece. Tú te encuentras mal, te sientes sola y sientes que si sigues solo vas a encontrarte con vallas que te harán nuevamente tropezar, que el camino se volverá a encorvar y perderás el rumbo; que habrá de vuelta piedras que te van a hacer tropezar y te terminarán confundiendo más de lo que podes llegar a estar. El corazón… el corazón ya no da más, pide a gritos que todo termine, te da señales que necesita vitaminas, vitaminas de amor, de amistad, de fuerza, de valentía.... DE ALEGRÍA. Y el cerebro solo te ordena que sigas, que no te detengas pero tu cuerpo, él ya está exhausto; sufrió tanto como tú y el corazón, las caídas... Por lo tanto pide que te quedes allí en el piso, tirada, sufriendo pero.... descansando. Pero tus ojos, aquéllos bellos ojos que solían reflejar la alegría de tu alma pero que ahora de tanto luchar y fracasar solo se mostraban hinchados de tanto llorar; ellos ven algo que llena tu alma, una luz se ve y tu corazón late desesperado por saber que es, por saber si encontrará aquellas vitaminas que tanto espera y tu lloras de felicidad por ver que algo parece cambiar, y ves a alguien que se empieza a acercar a ti y te dice: "No llores, anda levántate aún queda mucho por recorrer. Si no tienes fuerzas yo te ayudaré, si te sientes solo/a aquí estaré porque aunque todos se hayan ido y sientas que a nadie ya le importas yo siempre estaré aquí. Vamos, tú puedes; toma mi mano y sigamos este camino. Ahora todo será mejor, pues tus tristezas se te harán menores y tus alegrías se te duplicaran; ya que aquí estaré para que todo lo compartas conmigo." Es ahí cuando todo se te empieza aclarar como un día al amanecer y las ideas se te acomodan en la cabeza y te sientes tan fuerte como 'Popeye' al haber comido espinaca. Te pones de pie y sonríes, con tus manos ásperas y sucias de tanto haber sostenido té con ellas para no golpear fuerte en la caída, te secas la cara y la dejas ya sin lágrimas...... Tu corazón y tu mente están de acuerdo y piensan: - Nunca estamos solos en realidad, siempre un amigo estará con nosotros cuando sentimos tanta soledad que nos debilita y que ya no podemos seguir tanto que nuestros pies ya no funcionen más para caminar.
