Dicen que para olvidarte tengo que viajar a Marte, hacer
trescientos años de terapia y decidir dejar que pase el mes de abril, juntar
todas las hojas del otoño. Dicen que para olvidarte hay que tener en el
bolsillo un almanaque sin domingos y un crucero, y navegar en un océano sin mar,
tomarse toda el agua de la lluvia... Y
en realidad, hay cosas que no voy a olvidar.

Si no te olvido dicen que puede doler
mucho más de lo que duele.

Detrás de mí sonrisa
hay un corazón herido.
Detrás de mí risa me
estoy cayendo a pedazos.
Observame
cuidadosamente y vas a ver que la persona que soy, no soy yo.
Olvidarte es un
intento que no lo deseo tanto, porque tanto es lo que intento, que me acuerdo
mucho más. Y he llegado a sospechar que mi afán de no acordarme es lo que me
tiene enferma de recuerdos.

