Me encanta verte caminando hacía a mí, diez metros antes de que me abraces, ¿pero sabes qué? me agrada un poquito más cuando traes puesta esa sonrisa sincera, que nunca deja de combinar con ese brillo tan característico de felicidad que se encuentra sobre tu mirada. Das un paso y otro paso, al cabo de un minuto ya puedo sentir tu aroma otra vez, me doy cuenta lo bien que me haces, entonces mi cabeza se detiene y deja de pensar, me enamora eso, y otras infinitas cosas más.
Como un borracho necesita un bar, como un preso libertad, te necesito.
Como un mendigo un poco de pan, como un ciego imaginar, te necesito.

Si supiera la razón por la cual estoy viva, estaría muerta. ¿Me entienden? me refiero a que no quiero saber que mañana va a venir para darme un abrazo y sentir su calor, porque perdería sentido; me gusta más la idea de que sea una sorpresa y poder sonreír el doble.
Como volar, como soñar con ángeles, como abrazar la gloria, como
acostarse sobre el mar, como vibrar, como meterse en ese
flash, como llegar a Dios, así se siente cuando estas. Porque
jugando al olvido no me quedan inventos. Si creo que todo puede cambiar, ¿cómo
no voy a esperar? Como llegar, como engañarlo a lucifer, como
escuchar un buen rock, en la más bella soledad, ilumíname en esta
eterna noche, acomódame el alma, yo solo siento cuando estas. Si
creo que todo puede cambiar, ¿cómo no voy a esperarte?

