Odio tu increíble
sonrisa, la odio, la odio porque cuando sonreís, me vuelvo totalmente estúpida.
Estúpida por no ser capaz de apartar mi mirada de ella; de vos. No sé cómo lo
haces, pero sos capaz de volverme loca con tan solo un movimiento y es algo
ilógico porque yo no soy una persona que se sorprenda fácilmente, es más, creo
que hasta soy difícil de impresionar. Pero vos... vos sos
diferente. Lo cambias todo y me cambias. Me volves mejor de lo que soy. Sacas
todo lo bueno de mí y haces que las imperfecciones solo parezcan pequeños
añadidos. Me haces perfecta y te haces perfecto. Y entonces, me entran unas
ganas enormes de besarte, de besarte, abrazarte... y el mundo se me viene
encima. Mi mirada busca la tuya, mis manos buscan tu cara y miles de mariposas
revolotean a mi alrededor haciéndome temblar...

Ya no me alcanzan las palabras no, para explicarte lo que siento yo y todo lo que vas causando en mí. Lo blanco y negro se vuelve color, y todo
es dulce cuando está en tu voz, y si nace de ti.

Y
pienso que tu y yo nos vemos tan ideal.