Pensé que el amor se trataba de otra cosa. Una película más. Alguien que
ve en ti lo que no ve en ningún otro ser o especie del planeta. No sé, alguien
que quisiera regalarte el mundo y le supiera a poco. Quizás ese fue mi
problema. Pensé que mi vida era una película. Esa que siempre quise ver.
Imaginé los mejores días de mi vida con las mejores personas. Pero poco a poco,
todas por algún simple motivo, me defraudaban. Puede ser que el problema lo
tenga yo. A veces no es bueno preocuparse tanto en dibujar sonrisas. Un día te
das cuenta que tu propia sonrisa está medio borrada, mientras alguien gracias a
ti es feliz. Toda fortaleza se derrumba. Todo escudo se rompe. Toda espada
atraviesa algún corazón. Y tú. Escogiste ser un vaivén.

He conocido océanos menos profundos
que tú.
Me pierdo en el oleaje de tu
sonrisa,
en la brisa de tu mirada y en la paz
de tus caricias.
Vale la pena.
Lo sé.
En este tiempo he conocido distintas
facetas mías.
Muy desconocidas para mí.
He comprobado como mi armadura cada
vez es más fuerte,
que no dependo de ti para quererte,
que querer también es cosa de uno...
Perdón si mi impulsividad te hizo
sentir mal,
perdón si mis “te quiero” necesitaban
ser expulsados.

Cuando tengo mucho miedo, noto que la
mecánica de mi corazón patina hasta tal punto que parezco una locomotora de vapor en el momento en que sus ruedas
chirrían en una curva. Viajo sobre los raíles de mi propio
miedo. ¿De qué tengo miedo? De ti, en fin, de mí sin ti. El vapor, pánico mecánico de mi
corazón, se filtra por debajo de los raíles. Pues bien, ese es un
sufrimiento insignificante si lo comparas con el que puede originar el amor.
Algún día, es posible que tengas que pagar un precio muy alto por todo el
placer y la alegría que el amor provoca. Y cuanto más intensamente ames, más
intenso será el dolor futuro. Conocerás la angustia de los celos, de la
incomprensión, la sensación de rechazo y de injusticia. Sentirás el frío hasta
en tus huesos, y tu sangre formará cubitos de hielo que notarás correr bajo tu
piel. La mecánica de tu corazón explotará. Como mucho, es posible que resista
la intensidad del placer, pero no es lo bastante sólido para aguantar los
pesares del amor. Quizás el problema sea que pienso que
la vida trata de poemas, que todo debe de acabar con buen
sentido y risas risueñas. Quizás... ahora solo quiera buscar
alguien con quien pagar mi dolor.

Ni pido ni quiero más, digamos que me planto aquí.