“Es
horrible empezar a sentir cosas por un amigo, sabes que si se lo decís, nunca
va a ser lo mismo a partir de ahí, nunca va a ser la misma relación que tenían,
serian años de amistad tirados a la basura, porque cada vez que se vean, va a
haber tensión, va a ser incómodo.”
Cuando lo ves, sentís que se te mueve el mundo, que no hay
nada más hermoso que él, que si estuvieran juntos serias la persona más feliz.
Lo miras, ves esa sonrisa que tiene, esa mirada, te vuelve loca. Pero es un
amor imposible, porque él no te mira de la misma manera que vos lo ves, porque
no le atraes, no le gustas. Aceptar eso requiere lágrimas, decepciones,
ilusiones rotas, horas pensando en que es imposible y tarda demasiado tiempo
poder sacarlo de la cabeza. Te habla, te pones nerviosa, tu mente queda en blanco, no te salen las
palabras, no podes disimular la atracción que sentís, tu mirada y tu actitud te
delatan. Tratás de sobrellevar la situación, sabes que le tenes que contestar lo
correcto, también algo que lo haga reír. Lo logras y sos felíz.
Hablas con él y sonreís inconscientemente, es
más que vos, te domina la felicidad. Sentís que no necesitas más nada, que solo
esa persona puede hacerte feliz en cualquier circunstancia. Sea donde sea,
estés como estés… Sentís que si le decís “no” a algo que te pide, te va a poner
mala cara y es lo que menos querés. O simplemente, es esa persona, no le podes
negar algo, la mirada te puede, te gana con la sonrisa…
Estoy
confundida, no se que hacer con este sentimiento que me ahoga, que me consume.
Quiere salir a la luz, quiere mostrarse. Siento que estoy fallando, que no soy
lo mejor para vos. Me siento inútil, decepcionada de mi misma, porque no soy lo suficiente para vos, porque no soy lo que vos queres. Odio no poder ignorarte, odio quererte tanto, odio la persona
que soy cuando te veo, cuando me miras, odio que me puedas, te odio, pero también
te quiero.
“No sabes si sos vos o si es la sociedad, tu entorno, tus
amigos, tu familia, no sabes, pero estas cambiando para mal. Ya no le das
importancia a cosas que antes eran lo más importante, ya no te enroscas en las
cosas que antes eran indispensables para vos, no lloras por las mismas cosas
por las que antes hacías un rio. No sonreís por las mismas cosas por las que antes morías de risa. No sos
la misma. Sentís que tus sentimientos se esfumaron, que sos una piedra, que
nada te puede afectar. Te cansaste de todo y todos,
no te importa más nada. Ya te fallaron muchas personas muchas veces, no queres
saber nada mas de ellos, te hicieron mierda tantas veces, te pisaron, te
humillaron, te aislaron, te olvidaron tantas veces, que preferís seguir con tu
vida sin darle importancia. Seguís con una sonrisa en tu cara, no significa que seas
feliz, significa que sos fuerte y sonreís a pesar de todo. Que sos valiente y
que le pones frente con una sonrisa a cualquier obstáculo que se te presente. Pero por dentro te destruís cada día mas, todos los días un
pedazito de tu mundo se cae. Sentís que si le contas lo que sentís o lo que te
pasa a alguien, se te va a reír en la cara y no le va a dar importancia,
necesitas que te entiendan, que te digan “si, te entiendo, conta conmigo”. Pero
mucho antes de eso, necesitas que te escuchen. Necesitas que alguien venga y te
diga “yo sé que te pasa algo, contame” ¿No se dan cuenta que te alejaste de
todos? ¿Que tus actitudes y acciones no son las mismas? ¿No se dan cuenta que
cambiaste? ¿Nadie lo nota?
¿Porque siempre siendo tan invisible para el mundo?
Te dan ganas de pararte frente a todos y gritar “Hola, estoy acá, ténganme en cuenta, EXISTO, no se olviden de mí, puedo ser pesada, insoportable, pero tengo sentimientos, y los están hiriendo al no preguntar ni preocuparse por mí”.
El simple hecho de que no hagan nada, duele, duele como si te apuñalaran en el medio del corazón. ¿Acaso ya no les importas? ¿Acaso se olvidaron de vos?
¿Acaso sos invisible?
Damos mucho, recibimos poco. Siempre estamos dispuestos a dar todo por el otro, por el otro que queremos y esperamos mucho más de las personas, que de lo que dan".
Te dan ganas de pararte frente a todos y gritar “Hola, estoy acá, ténganme en cuenta, EXISTO, no se olviden de mí, puedo ser pesada, insoportable, pero tengo sentimientos, y los están hiriendo al no preguntar ni preocuparse por mí”.
El simple hecho de que no hagan nada, duele, duele como si te apuñalaran en el medio del corazón. ¿Acaso ya no les importas? ¿Acaso se olvidaron de vos?
¿Acaso sos invisible?
Damos mucho, recibimos poco. Siempre estamos dispuestos a dar todo por el otro, por el otro que queremos y esperamos mucho más de las personas, que de lo que dan".